Tarde

Cuando me avisaron que se acercaba el fin del mundo volví a pensar en ti.

Te recordé sentado sobre la hierba, en el parque detrás de mi casa, riéndote de mi. Por un breve momento me vi, en medio de aquel ataque de risa que no podía controlar, siendo feliz y aceptando las burlas solo por que las hacías tú.

Recordé tu amor por los libros, tus zapatillas viejas y la manera en la que mi nombre se te escapaba entre los dientes como algo que dices con cuidado por que no sabes si tu boca sabrá pronunciarlo por mucho más tiempo. Recordé tus apodos, tu ausencia y el pesar que siguió después. Los amores que te remplazaron y los apodos que vinieron con ellos.

Cuando me avisaron que el mundo se acababa pensé que me hubiera gustado ser feliz contigo y te imagine, donde fuera que la vida te había depositado después de tantos años, quizá  pensando en mi con la misma duda existencial con la que yo pensaba en ti ahora.

Recordé las cosas que dije el día que nos dejamos ir y soñé con escribirte las líneas más lindas que hubieses leído jamás a ver si nos perdonábamos el dolor de la prolongada ausencia y el pesado daño que duele más porque no siempre sabes que está allí.

Igual, el fin del mundo estaba cerca y tu seguías lejos y el recuerdo, aunque lindo, no era suficiente.

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