Pedacito

En el mundo hay un rincón especial para las cosas que nunca te atreves a decir. Un pedacito de nada, tan presente y tan del otro mundo al mismo tiempo, donde archivas los sentimientos que no quieres reconocer y las palabras a las que preferiste nunca darles el peso que enunciarlas en voz alta les otorga.

Tanto archivar te ha dañado el corazón de maneras que no te gusta admitir. Así como cuando miras el cielo y el sol  solo parece servir para recordarte las veces que has intentado taparlo con un dedo. Y las tantas veces que no lo has logrado. 

Tienes el corazón lleno de tatuajes. De esos que empiezan como cicatrices. Creo que nunca supiste como curar cada herida o esperaste demasiado que llegara alguien que te enseñase como hacerlo. Siempre prometiendo no depender de nadie y jamás sabiendo como sobrellevar la soledad. 

En el rincón especial donde se guardan las cosas en las que que no queremos pensar, archivaste un pedacito de mi que no te pertenecía. Que dolor, ves, que nuestros encuentros fuesen recuerdos sin los que no te cuesta vivir.

 

La hermana de Cupido

Toda la vida le llamaron Amor.

Tanto que un día llego a pensar que quizá ese era su nombre. Que era un eslabón perdido, quizá la hermana de cupido, y que si quería que su vida tuviese sentido debía personificar la etiqueta que las circunstancias le habían otorgado.

Así que Amor lleno la maleta de cosas que no necesitaba para la misión suicida que se ha vuelto dar cariño. Acumulo logros, de esos que en papel se leen bonito pero que en la vida no importan, y recorrió la tierra buscando en todos los lugares equivocados ese pedacito de alma que le diera sentido a las cosas.

Amor se levanto todas las veces que le rompieron el corazón. Siempre un poquito más fuerte, pero siempre diferente. Remendó las heridas como pudo y busco un lugar distinto donde depositar ilusiones que no debía entregar en primer lugar.

A Amor no le llego el amor hasta que dejó de maquillar su corazón. Hasta que cada cicatriz fue su testimonio de las veces que había dado el  todo por el nada y de como, en el camino, había aprendido a apostarle al ganador de la carrera.

A Amor no le llego el amor hasta que dejó de buscarlo.