Lo difícil

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Tiene problemas del corazón. Veras, es que le flecharon sin querer y ahora nada más le queda amar sin saber por qué.

El problema no fue la flecha; ni las horas dedicadas a filosofar sobre el amor y por que es que pasa cuando pasa. Lo difícil fue amarle. Amar esa cosa sin sentimientos, ni deseos; amarle por que se sentía como un instinto: como respirar, o dormir, o tomar agua para aplacar la sed.

Amarle por que algo dentro de su cuerpo, en un rinconcito más escondido y secreto que donde guardamos los deseos que no decimos en voz alta, le hacía sentir que aquello de quererle era un deber.

Lo difícil fue ver pasar las horas y sentir al amor igual de solo que cuando nació; ver la historia que imagino para sí sucederle a alguien más y tener que internar su corazón en algún hospital imaginario donde le tratasen de aquel terrible mal.

Tiene problemas del corazón. No es una historia nueva, lo ves, pero que débil le hace el querer sin saber por qué.

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Vamos

Sentado en la esquina de un restaurante agachas la cabeza y te pierdes bajo el peso invisible que tus hombros ya no se atreven a cargar. Miras con intensidad la silla vacía frente a ti y adivino que le culpas por los problemas que te han hecho olvidar como era que se hacía para sonreír.

Vamos, juguemos a cambiar tu historia. A pensar que eres otro y que los días no son amargos y que las noches ya no son tristes; que el pasado es lo que es y que las horas no se te escabullen tratando de cambiarlo con el solo poder de la voluntad.

Juguemos a pensar que no odias pensar y a soñar que los sueños no son la principal fuente de tu tormento. Vamos, acompañame a imaginar que lo tienes todo resuelto por que no hay nada que resolver y que esta vida, que parece solo traerte contrariedades, no es la fuente de todos los malestares que se pierden entre las arrugas que se forman en tu frente cuando frunces el ceño.

Imaginemos que eres aquel que en el cafe sostiene la mano de una mujer hermosa, que besa sus nudillos con la ternura que un hombre enamorado no admite a sus amigos pero si a su madre. Imaginemos que el verde no lo relaciones con dinero y que cuando suena el despertador el sonido te recuerda las posibilidades del día, no los tormentos de la continuidad. Creamos que en la rutina encuentras el reconforte que brinda saber que la vida es buena por que vives y que para ser feliz no hace falta nada más.

Y antes de que la ilusión se rompa, salgo del restaurante sin volver a verte no soportando creer que la realidad que imagine para ti no se contagió en tu existir.